lunes, marzo 30

Los ojos de esos extraños parecen querer decirnos algo

William Klein


-¿Las fotografías nos dirán quiénes somos? 
-No somos nosotros los que aparecen en ellas.
-No es necesario que seamos nosotros. Es necesario que digan quiénes somos.
-...
-Quienes nos miran en las fotografías saben más de nosotros que nosotros mismos.
-Nadie nos mira.Nadie sabe quiénes somos. 
-Es mentira. Los ojos de esos extraños parecen querer decirnos algo.
-Los ojos de los extraños siempre parecen querer decir algo, es cierto. 
-...
-Pero sólo parecen. No están diciendo nada. No quieren decir nada. Mucho menos nos dicen a nosotros. 
-...
-Nada tenemos que ver con los ojos de los muertos.
-...
-Todos esos ojos, todas esas miradas, todos esos que sonríen y te resultan familiares en esas fotografías están muertos. 
-¿Quieres decir que los muertos nada saben de nosotros?
-Quiero decir que nosotros también estamos muertos.

sábado, febrero 14

Desesperadamente



Desde los primeros días del año he estado leyendo mucho. He leído desesperadamente, con ansia de devorarlo todo. Carson, Hughes, Stein, Alesi, Negroni, Volodine, Heaney, Pinter, Markson, Vilariño y la Duras, entre otros. Tal vez por eso tengo la sensación de que han pasado mucho tiempo. Como si con cada libro leído hubiese emprendido un pequeño viaje que me dejara el agotamiento que produce el visitar tierras lejanas. Sin embargo el cansancio no impide el deseo de emprender un nuevo periplo. Me convenzo de que entre más tiempo dedico a leer más tiempo de mi vida quiero dedicar a hacerlo. Mi trabajo, mi vida cotidiana interrumpe mis lecturas. Será que me acuerdo de esos años de la adolescencia en que lo único que hacía todo el día era leer. 

Se puede vivir así, leyendo todo el día. Lo sé porque lo hice durante al menos un par de años. No televisión, no radio, no vida social. Únicamente los libros. Era una buena vida, debo decirlo. Vivir para leer es un buen trato con la existencia. Lo fue al menos para mí. Lo sigue siendo en los momentos que le robo al tráfago de los días el tiempo necesario para mis lecturas. 

Me he estado desvelando mucho, eso es cierto. Me gusta leer a todas horas pero hallo un placer muy específico en leer por la noche o la madrugada. Siempre me recordaré leyendo a Vicente Riva Palacio aquellas madrugadas de infernal calor en Ciudad Valles. Siempre me recordaré leyendo a Arthur Conan Doyle iluminada únicamente por una vela. Ahora, en la comodidad de mi habitación, sigo queriendo leer todos los días y a todas horas.

jueves, enero 15

Atrapasueños



Tuve sueños extraños y amanecí un poco triste. En mi sueño llevaba a un hombre moribundo al hospital. Creo que soñé eso porque recién me enteré que el ingeniero Balderas está en fase terminal del cáncer que padece. El ingeniero ha sido mi compañero de trabajo por cuatro años. Meses antes de que enfermara viajé mucho con él al cuatro distrito para hacer un levantamiento sobre los artesanos de la zona. Es un hombre sencillo, puede resolverlo todo, siempre está de muy buen humor y es un gran conversador. Uno de esos días, estando en Tula, después de haber entrevistado artesanos durante todo el día, pasamos por un depósito a comprar unos six de cerveza y en una mesita en el patio del hotel nos pusimos a beber y a platicar. Nos dieron las dos de la mañana. Estábamos ya un poco ebrios. Él me estaba platicando la historia de su vida. Al día siguiente nos levantamos temprano y almorzamos unas gorditas en el camino. Me acuerdo que viajando con él en carretera y mientras intentaba enseñarme a manejar, pensé que me hubiera gustado tener un padre como él.

miércoles, enero 7

El drama del lavaplatos o el corte de caja del mecanismo asistido



Ayer terminé de leer El drama del lavaplatos de Eugenio Tisselli y compré mi primer libro electrónico: Esto no es una novela, de David Markson. Ambas cosas me dejaron con el ánimo de quien se asoma al espejo esperando ver su propio rostro y descubre otra cara dentro del marco. Asombro y fascinación lo primero; extrañeza lo segundo.

El epílogo de El drama del lavaplatos, esta reflexión de Vicente Luis Mora sobre si la PAC (poesía asistida por computadora) puede ser capaz de re-crear versos gongorinos, y la lectura misma de los poemas {cuya estructura empieza con la introducción de un "verso semilla" en castellano, lo vierte al inglés con una traducción automatizada de las que hay en internet, a esta versión inglesa le busca sinónimos ingleses, y es ésta la que otra vez la máquina traduce al castellano. Con tal resultado final, el autor sólo interviene para suprimir incoherencias gramaticales o, si le gusta, simplemente lo deja como está. Una vez conseguido el primer verso, lo toma  de nuevo como "verso semilla" para fabricar el siguiente y así hasta completar el poema.}me dejaron, literalmente, patidifusa.

¿Puede una máquina crear poemas? Me lo pregunto retóricamente porque lo cierto es que de antemano y en automático mi respuesta es que sí. Lo pienso porque ya antes usé The Lazarus Corporation Text Mixing Desk v2.0 (en una versión anterior) en la construcción de un texto titulado Frito-Lay.

La mesa de mezcla de The Lazarus Corporation es muy sencilla en realidad. Uno vierte en el recuadro fragmentos de los textos que desee mezclar, ajusta las especificaciones de la cantidad de palabras para el corte y la máquina hace lo suyo. Del resultado uno sólo tiene que hacer pequeñas sustracciones y adicciones para desbrozar algunos posibles sentidos de las lexias. 

En esta última máquina se trata de cortar-mezclar-postproducir. Pero me intriga y me seduce aún más la estructura de El drama del lavaplatos porque implica una suerte de maleabilidad del lenguaje. Estiramiento. Elongación. Algo así como torcer el lenguaje. Esta idea de tomar las palabras de un verso semilla y llevarlas a su equivalencia en otra lengua para luego alterarlas, es decir, convertirlas en otras (en un Otro verso) a través de la sustitución por sinónimos, y después traducir este verso alterado al español, me resulta apabullante.

Se trata de traducir y retraducir. Se trata de alterar. De traducir algo otro. Se trata de la otredad de ese verso semilla. Quizá me alucino, pero no es para menos. La máquina escritural de Tisselli me ha volado la cabeza casi sin darme cuenta, porque comencé a leerlo ya con la experiencia previa de The Lazarus y mi expectativa era que caminaría por terrenos firmes. Pero no. Lo de Tisselli es otra cosa. Otra poesía. Lo otro de su poesía. Una poesía que se hace otra a sí misma asistida por la máquina creada por el propio poeta. Esto me hace pensar en la palabra inception, misma que el traductor de google me traduce como comienzo y de la cual Word Reference me ofrece todos estos sinónimos: iniciación, inicio, origen, principio, inauguración, arranque, nacimiento, causa, fuente.

Creo que El drama del lavaplatos es, sin duda, un comienzo, pero también una iniciación. El arranque de una poesía-mecanismo, una poesía-máquina-otra.

Leer a este libro de Tisselli provocó un efecto en mí al que sólo puedo referirme como un Corte de caja.

¿Puede, en efecto, una máquina, escribir poesía? Aquí, para mí, la respuesta. Después de todo sólo somos máquinas deseantes.







lunes, enero 5

Algunos pasos apuntan siempre al mismo sitio



Que nadie escribe ya en sus blogs, me dicen. 
Que es letra o pantalla muerta.
Yo digo que esto es un cuaderno en el que a veces apunto 
y apunto mal
o apunto bien.
La cosa aquí es venir a decir que uno está.
Que uno existe como palabra o como discurso.
La cosa aquí es narrarse un poco.
Construir la ficción que uno es cuando se dice a sí mismo.
Y lo cierto es que me gusta construir eso que soy cuando 
hablo de mí.
Esa que soy cuando vengo y digo: aquí estoy. Existo.
Hoy bebí leche de almendras y no me quedé dormida.
Hoy Vladimir temblaba de frío cuando lo cargué esta mañana.
Hoy desperté sin ti y también te extrañé.
Me gusta venir a decirme aquí. Así que vendré 
a verme el rostro-pantalla en la pantalla muerta 
de este blog que no tanto.

jueves, noviembre 20

Cosa de naufragio (cito)


Supongo que recordaré estos días como quien recuerda una deriva. Quizá quise decir un viaje pero usé la palabra deriva. Recordar que hubo días en que no se iba a ninguna parte es también naufragar un poco. Un pequeño derrumbre, no derrumbre sino derrumbre. Como quien mezcla las palabra derrumbe y herrumbre. 

Quiero decir que no me molesta este no ir a ninguna parte. Este quedarse quieto de todas las cosas. 

jueves, septiembre 18

Para poder caminar en los parques


Me parecía entonces que los días se perderían en cosas inútiles. En papeleo rutinario. Me parecía que los días más limpios y soleados serían archivados para poder usarlos más tarde. Para poder caminar en los parques, sacarlos del bolsillo, aún intactos, y estrenarlos años después. 

domingo, agosto 31

Los libros sobre la cama

Los libros sobre la cama se acumulan con los días. Los miércoles Andrea los recoge y los vuelve a poner en orden, es decir: los desordena del orden que tenían en mi desorden. He estado muy dispersa en mis lecturas. Apenas si he tenido la constancia para leer algunos libros completos y de un tirón. Este año ha sido uno de esos en que no logro concentrarme en las lecturas por lo que leo un poco de un libro y lo abandono para ir a leer otro poco de otro. No sé a qué adjudicárselo. La verdad es que prefiero las épocas en que soy consistente y bienportada en mis lecturas. Supongo que es un problema del primer mundo porque recuerdo que cuando no tenía libros en casa para leer y sólo tenía acceso a ellos a través de las bibliotecas tenía que leerlos con orden y disciplina, además de con tiempo medido porque había que devolverlos en el plazo establecido. Ahora tengo varios libreros en casa y a veces me paro frente a ellos sabiendo que esos libros son míos, que me pertenecen. Que puedo leerlos cuando me venga en gana. No hay prisa. Ni orden. Que puedo llevarlos a la cama a que duerman conmigo. No importa que no los lea. Me hace feliz saber que me acompañan durante el sueño. Que algo de lo que los habita está ahí mientras duermo. Es un fetiche, lo sé bien, pero me hace feliz poder cumplirme esa manía. Por supuesto que si estuvieras aquí tendría que habilitar ese librero del que tanto hablo y no he conseguido; enseñarlos a cederte tu lugar acá.

jueves, mayo 8

Bienvenido Vladimir


Este es Vladimir. 
Nació el 27 de marzo de 2014. 
Llegó a nuestras vidas el 7 de abril de 2014 pesando 400 gramos.
Hoy le canté para que se durmiera.